HISTORIA DEL PERCHERO

Elemento imprescindible en todo hogar hace solamente algunos años, los percheros han pasado a un segundo plano hasta el punto de llegar a desaparecer o hasta de reinventarse, como ocurre en el caso de los percheros para comercios que, si bien no se parecen en nada a esas barras altas en las que se colocaban los abrigos y los sombreros en oficinas y casas particulares, han heredado el nombre y parte de su uso, ya que sobre ellos se colocan las prendas de vestir que se ponen a la venta en las tiendas.

Durante algunas décadas estos pequeños muebles parecían relegados al olvido e incluso dejaron de verse en las casas, aunque parece que la necesidad de seguir teniendo un lugar en el que visitantes dejen sus prendas de abrigo más allá que en el armario de la entrada ha devuelto a los recibidores estos elementos, en algunas ocasiones solo como decoración pero en muchas otras como una parte esencial de la recepción con al que se acoge a las visitas tanto en las casas particulares como en oficinas y todo tipo de establecimientos siendo este todavía un elemento que aporta elegancia al lugar.

Existen otro tipo de percheros aparte de los domésticos y los de comercios, de cuyo lugar no han dejado de estar colgados, y son los de las aulas de los colegios, de los que no se ha prescindido desde que se comenzaron a utilizar. Tampoco han desaparecido de las paredes de los gimnasios.